Ya pasó carnaval. El tan ansiado carnaval donde todo el mundo se desinhibe y saca su verdadero yo... menos yo.
Al ver hacia atrás -como es mi costumbre- añoro los años en los que recorría Paseo Montejo desde mi casa hasta la casa de mi abuelita un domingo de carnaval, de la mano de mi mamá pasando entre la gente, viéndolos disfrazados de rumberos, romanos, payasos, etc. La casa de mi chichí está a la vuelta del hotel El Conquistador, a un lado de Casa Rosales. Ahí se reunían mis tías, tíos, primos y primas después del desfile a tomar cervezas, a comer kibis, ceviche, botanas. Yo soy la más pequeña, no tengo primos de mi edad así que después de un rato me entraba el aburrimiento y mi chichí me acostaba en su hamaca debajo de un pabellón para que durmiera mientras mi mamá y papá departían con todos los demás. Algunas veces me despertaba y seguían tomando y relajeando. Otras veces mi mamá me levantaba para ir de regreso a casa y emprendíamos de nuevo nuestro camino por el Paseo Montejo yo tomada de su mano derecha mientras ella con la izquierda sostenía a mi papá, que apenas podía caminar por haber tomado tanto.
Al paso del tiempo y con la muerte de mi abuelita, esa tradición se perdió y cada familia comenzó a celebrar el carnaval en su propia casa. En el caso de mi familia, los domingos de carnaval son para pasarlos todo el día en casa de mi hermana haciendo lo mismo que en casa de mi abuelita y como aquellos domingos, yo prefiero ir a acostarme a mi hamaca.
25 febrero 2009
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chingon!
ResponderEliminarDe veras? Gracias :* muack!
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