26 mayo 2010

More than words

¿Por qué hemos perdido el romanticismo?

Al principio todo era tan bello. Tus palabras amorosas me inspiraban a lo largo del día; aun cuando éste se veía nublado y lleno de problemas, un te quiero que salía de tu boca mientras me hablabas al celular me hacía olvidar todo lo malo.

Ahora es muy difícil que lo digas... esperas a que yo sea la que lo diga primero para contestarme con un "yo también".

Me repites una y mil veces que soy la única, pero ya he escuchado tantas veces lo mismo que las palabras pierden sentido y mas cuando no demuestras lo que dices. No quiero que estes sobre mi todo el día y que me acoses, pero sería lindo recibir un mensaje en el celular, llegar y que me abraces y beses como antes, que vengas a buscarme con un detalle -no tiene que ser costoso, con una nota en un papel basta, que quieras platicar en vez de mirar la televisión.

Tal vez ya estas seguro que me tienes, pero yo puedo cansarme de esperar una muestra de cariño, puedo cansarme de escuchar solo palabras y de no ver cuánto estarías dispuesto a hacer si realmente me quieres como dices.

*Pensamientos de mujer en una reunión chismológica con café incluido.

10 mayo 2010

Confesiones

Lo mire dormir plácidamente. En un momento se movió a su izquierda e impulsado por algún tipo de fuerza y sin abrir los ojos, pasó su brazo debajo de mi nuca y con el otro se aferró a mi cintura.

Parecía como si no quisiera que me escapara de la cama, como si ya supiera mis pensamientos.

Anoche todo era confusión. Mis lágrimas y mi llanto no cesaban. Me preguntaba cómo era posible que queriendo tanto a alguien puedas lastimarlo de la manera en la que él me estaba lastimando. Por fin confesó lo que yo tanto me temía, por fin aceptó su infidelidad. De no haber sido por sus lágrimas y sus palabras de amor, yo hubiera creído que su confesión estaba llena de cinismo. A lo mejor lo estaba haciendo así y en mi compasión por verlo abatido confundí sus verdaderas intenciones.

Ya amanecía cuando llegábamos a la casa. Seguía pidiendo perdón pero al mismo tiempo me decía que si quería dejarlo, lo entendería. Pero me dio miedo dejarlo ir y lo perdoné.

Se movió de nuevo, esta vez hacia la izquierda, dándome la espalda. Traté de cerrar los ojos y dormir, pero miles de pensamientos se agolpaban en mi cabeza y no pude hacerlo, como había sucedido durante las horas en las que él había estado durmiendo.

Entonces al verlo así, dándome la espalda, un pensamiento se apoderó de mí. Me levanté con cuidado para no despertarlo y me dirigí a la cocina. Lo seguía mirando mientras tomaba un cuchillo. Me acerqué lentamente pensando en lo que iba a hacer, con ira lo imaginé tocándola, besándola, haciéndole el amor como lo hacía conmigo… mi corazón ya latía desmesuradamente. Un sudor frío comenzó a brotar en mi frente y yo no podía dejar de pensar en enterrarle el cuchillo hasta el fondo, entre pulmón y pulmón y hacerlo morir de una vez.

Entonces mi celular sonó. Era mi madre preocupada por no saber nada de mí en casi 24 horas. Puse el cuchillo sobre la mesa y después de balbucear algunas palabras me despedí diciendo que ya regresaba con ella, que dejara de preocuparse.

El timbre del celular lo despertó, se sentó en la cama y me pidió ir junto a el. Me rodeó la cintura, puso su cabeza en mi vientre y los pensamientos en mi mente se disiparon… maldita sea… en otra ocasión consumaré mi venganza.