16 marzo 2010

Despedidas

Y lo vi alejándose por el pasillo. Entonces volteó y caminó hacia mi y yo solo podía pensar que lo hacía porque algo se le había olvidado. Y si, algo se le había olvidado, escuchar mi llanto desesperado diciéndole que no se fuera. Me abrazó fuertemente y me dijo ¡Llora!.
Toda esa fortaleza que estaba guardando y toda la resistencia que puse minutos antes cuando se alejaba por el pasillo, se rompieron en mil pedazos y mis lagrimas no dejaban de salir, así como sollozos ahogados por el líquido que fluía de mi nariz... Sus ojos estaban tristes también y tal vez mojados, pero no soltó una sola lágrima. Sin embargo su abrazo me indicaba que también estaba sufriendo por dejarme ahí parada mientras él abordaba un avión a su antigua vida, o al menos eso quise creer.
Un día antes me había confesado la verdad y me pidió perdón llorando, prometiendo que nunca volvería a lastimarme como lo estaba haciendo. Y me abrazaba y besaba con la esperanza de que le dijera esa palabra que él esperaba escuchar. Pero como de mi garganta no salía mas que una exclamación de angustia, me dijo que comprendería si quería dejarlo.
Y una vez más perdoné. Una vez más dejé pasar todo aquello que hace daño... Ellos dicen que me quiera a su manera...
Prometió que a su regreso todo sería diferente... que tan diferente será?
Dos meses de su ausencia y con dudas que serán eternos para mi.

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