10 octubre 2009

Gotcha!

Sucedió lo que tanto temía: Uno de mis compañeros de trabajo, del área de informática, entró a mi computadora a limpiarla y descubrió la página donde anuncio mis servicios. Fue una sola vez la que entré a la página desde el trabajo y lo hice para checar si había alguna solicitud, porque ese día me urgía el dinero.

Con aire presuntuoso se acercó a mi escritorio y me dijo "Sé lo que haces". Levanté la mirada sin mover la cabeza y le contesté con una pregunta: "¿De qué estás hablando?". "Limpiaba tu máquina y estaba checando tu historial de Internet, había una página donde había mensajes solicitando servicios sexuales. Eso es lo que haces"

Negué todo lo que me dijo. "Estás loco. ¿Cómo podría yo hacer esas cosas? Soy una persona decente" "Y entonces, ¿qué hacía esa información en tu máquina?" De nuevo negué todo, no recuerdo qué cosa habré inventado. Mi nerviosismo iba en aumento, comencé a mover las piernas y a tartamudear lo que le confirmaría a mi compañero que sus sospechas eran ciertas.

Iba a continuar acosándome con sus cuestiones, pero en ese momento, el gerente lo llamó para algún asunto.

Por la noche revisé la página desde mi casa. Mi compañero había dejado un mensaje: "Requiero de tus servicios. Si eres quien creo que eres, no me contestarás y si no eres, me contestarás y pactaremos nuestro encuentro".


No se qué hacer.

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