06 octubre 2009

La Luna

Le comentaba a mamá mientras observaba la luna llena, que a las 6:15 de la mañana, mientras cruzo la terraza que queda entre mi cuarto y la casa, puedo verla brillar en todo su esplendor. Fue una queja por tener que levantarme tan temprano. Entonces le mencioné que a esa hora ya había cambiado de lugar, ella me dijo seriamente que la luna se movía y yo le expliqué que no era la luna, sino la Tierra, que se movía debido a su movimiento de rotación. Con una mirada misteriosa me preguntó "¿Será que es la Tierra la que se mueve?"


Un día de noviembre me llegó un mensaje al celular. Me apuré a leerlo porque ya sabía de quién provenía. El mensaje decía "Estoy sentado en mi terraza viendo la luna. Cada vez que la veo me acuerdo de ti" Me pregunto si cuando la mira aun se acuerda de mi.

Era noche de luna llena cuando mi tío Alvaro falleció de coma diabético. Era 1 de febrero del 2007 y también era la primera vez que asistía al funeral de un familiar. Lo miré dentro de su ataúd y parecía cómo si fuera a despertar en cualquier momento. Recordé su Renault azul y cómo los domingos me llevaba al parque de Itzimná a tomar un helado.


La luna tiene que ver con las mareas y con los ciclos menstruales. También tiene que ver con mis alborotadas hormonas de mujer loba -no Shakira- cada vez que es luna llena y me gustaría estar con alguien, compartiendo la vista, sentados muy juntos a la orilla del mar, mientras cientos de estrellas fugaces caen y aunque les pida fervorosamente mis deseos, no me los concedan.

Ahhh! Las noches de luna llena...

1 comentario: